El Foro Naciones Unidas de Paz y Cooperación sigue adelante: el viernes pasado, el 22 de octubre, el Centro Riojano de Madrid fue una vez más sitio de discusiones sobre temáticas internacionales. Esta vez fue Costa Rica, en ocasión de la celebración del día de su Constitución, y la ponente principal fue la Excma. Embajadora, Sra. Doña Ana Helena Chacón Echeverría.

Antes de pasar la palabra a la distinguida embajadora Gloria Martínez Manso, secretaria general del Centro, introdujo a Joaquín Antuña, presidente y fundador de Paz y Cooperación, quien describió Costa Rica como un país milagro, una verdadera consagración de la paz: un país cuyo ejército está formado por profesores y sanitarios y que destaca por su estabilidad, que sigue teniendo solamente una guardia civil en un entorno de vecinos problemáticos y revolucionarios.

En la intervención de la embajadora, se describió la historia de Costa Rica enumerando las varias constituciones que se aprobaron desde de la independencia de España, que ella describió como un “divorcio, pero de los buenos”: en realidad, la primera constitución política remonta al 1812, con la Constitución de Cádiz de la monarquía española. Cuando se independizó en 1821 proclamó el Pacto de Concordia, que exaltaba la libertad y declaraba a la religión católica romana como religión de estado.

En 1823 se separó de la Capitanía General de Guatemala y el año después Costa Rica adoptó otra constitución: aquí aparecieron por la primera vez los derechos humanos y la división de poderes, requisito esencial para una democracia, a pesar de algunas intromisiones en el sistema interno. A partir de este momento, el país empezó a desarrollarse hacia la creación de estructuras sociales más y más inclusivas.

En 1839 se estableció la educación pública, gratuita y obligatoria: Costa Rica valora la formación y el capital humano, consciente del alto precio de la ignorancia. Durante todo el siglo XIX se abolió la pena de muerte, se introdujo la autonomía universitaria y el sufragio universal directo en un sistema presidencial, que entre 2010 y 2014 vio su a su primera presidenta.

Los años ‘40 del siglo pasado fueron decisivos: en 1944 se aprobó un código de trabajo, que incluye un sistema de seguro tripartido y la gratuidad de la medicina, que los contribuyentes pagan con impuestos. En ocasión de las elecciones de 1948 y un supuesto fraude, tuvo lugar la última guerra civil del país: José Figueres Ferrer fue uno de los protagonistas hasta la disolución del estado y lideró la Junta con poderes ejecutivos y legislativos.

Esta Junta redactó en 1949 la actual constitución: fue la última vez que se rescribió completamente el texto, hoy se prefiere evitar constituyentes y modificarla solamente con reformas parciales. Aunque el movimiento feminista existía desde los años ‘10, las mujeres obtuvieron el derecho de voto en esta ocasión y votaron en un referéndum en 1951 y en las elecciones de 1953.

Lo que marcó la historia fue la abolición del ejercito: gracias a esta decisión, es posible invertir en otros sectores para promover paz, seguridad y equidad. Costa Rica invierte el 20% del PIB en el social, el 8% en educación y el 2% en medidas contra la pobreza: en vez de confiar en el ejército, defiende su soberanía con el derecho internacional.

Como todos los países, siempre hay mejoras que hacer, contra las desigualdades, para una participación mayor y de mejor calidad: la misma embajadora ha trabajado para incluir en la garantía laboral también los grupos que no estaban, como las trabajadoras domésticas y está trabajando para un enfoque de género en las políticas de seguridad.

Al final de la ponencia, se confrontó con varias preguntas sobre diferentes aspectos de su país: así aprendimos del compromiso ambiental que tiene, de las medidas contra la violencia de género, de la integración de los indígenas -uniendo respeto de la cultura y lucha contra la pobreza- y de la transformación en la percepción de la seguridad ciudadana del país debido al narcotráfico y su atractivo sobre las clases sociales más pobres.

Sobre todo, en este momento difícil para los países en América Latina, Costa Rica es un ejemplo de compromiso por la paz y la estabilidad: esperamos ver a otros países moverse en la misma dirección para contribuir a la paz global y a la consolidación del derecho internacional.