Desde el Instituto de China, contaron con dos de los mayores expertos en energía y desarrollo sostenible. Ma Jun es el fundador del Instituto de Políticas y asuntos ambientales en Pekín y Jeffrey Sachs es profesor en la Universidad de Columbia y encargado del centro de desarrollo sostenible de la Universidad de Columbia.

Alvin Lin, experto en energía en el NRCD de Pekín, fue el moderador de la conferencia. Lin remarcó los esfuerzos del gobierno chino por disminuir los gases de efecto invernadero con objetivos ambiciosos como incrementar el uso de fuentes de energía no fósiles, aumentar su capacidad de energía solar o aumentar su energía eólica.

El experto de China coincidió con Lin en que su país ya ha logrado grandes progresos en lo relativo a disminuir los gases de efecto invernadero. El mensaje principal de ambos expertos tenía muchos puntos en común. Ambos coincidían en que en los últimos años ha habido muchas lecciones que sirven de referencia para mejorar y lograr sus respectivos objetivos. La transparencia ambiental es otro punto esencial para lograr mejorar en China.

Sachs espera que la llegada de Biden a la casa Blanca implique un mayor esfuerzo por parte de EE. UU. en la descarbonización. Se espera que el programa de Biden se centre en la electrificación, en el sistema de carreteras o de baterías. Sachs también recalcó que China avanza a pasos agigantados en producir energía fotovoltaica, turbinas de viento, energías renovables o coches eléctricos.

La cooperación entre los dos países es una pieza vital para agilizar el proceso y llegar al objetivo que ambos países comparten. Sachs aboga por que los países sean tan eléctricos como puedan; con el uso de coches eléctricos, energías renovables y uso de fuentes de energía no fósiles. Se espera que en 2050 y 2060 respectivamente, EE. UU. y China logren la neutralidad climática.

Para poder lograr estos ambiciosos objetivos, la regulación es vital, así como el trabajo conjunto de estas dos superpotencias. A pesar de las muchas diferencias en aspectos militares, tecnológicos o políticos, Sachs insiste en que es importante cambiar la perspectiva e intentar tener una visión conjunta y no de un país contra otro.

La carrera tecnológica es uno de los aspectos de mayor enemistad entre ellos. Sachs también reconoce que “actualmente nos encontramos en un punto de difícil colaboración entre los dos países, y por ello es mas necesario que nunca buscar el diálogo” entre ellos.

Los expertos de ambos países remarcaron la necesidad de cooperar, de dejar de lado los intereses comerciales y políticos. Para terminar, Sachs instó a los americanos a conocer más acerca de China, ya que cuanto más se conoce a otro país más fácil es el entendimiento entre ambos. Jun también reconoció la necesidad de romper la brecha entre ambos países, ya que juntos se lograrán los objetivos de forma mas rápida y eficiente.

Carolina Sánchez Caminal